El principio de acuerdo, es al 50% entre las autoridades locales y un grupo inversor, en el que se encuentra como cabeza visible, nuestro viejo amigo Steve Ballmer, uno de los jefazos de Microsoft. Este grupo inversor pone sobre la mesa 150 millones de dólares.
Los otros 150 millones, vienen por parte de las autoridades locales, desplegados en dos conceptos:
-75 millones vendrían de los ingresos generados por el propio Key Arena, e impuestos que repercuten directamente en el Key Arena, que van a las arcas locales.
-los otros 75, y aquí está el mondongo, vendrían del 1% de los impuestos hoteleros de la ciudad. Ahora lo que falta es conseguir que los políticos acuerden ceder ese 1% para la remodelación. A favor está que el Key Arena, con esta nueva remodelación, sería un pabellón multiusos de última generación, capaz de albergar incluso partidos de Hockey hielo, conciertos, macroconvenciones, fiestones y todo lo que se nos ocurra (muchas de estas facilidades no las tenía anteriormente). Tambien mejoraría y ampliaría las zonas y palcos VIP, generadores de ingresos y uno de los mayores puntos flacos del Key Arena. Tambien mejoraría accesos, y revitalizaría toda la zona centro de Seattle, un poco huerfana de actividad en los últimos tiempos.
